Se complica agenda abortista en Argentina

Escuelas católicas no enseñarán que aborto es una opción, pero acompañarán espiritualmente a las personas que pasan por el drama del aborto, si acuden a sus centros pastorales.

Entre las varias disposiciones contrarias a la libertad religiosa y de conciencia contenidas en la nueva ley de legalización del aborto en la Argentina, hay una que revela un carácter totalitario un tanto inédito por lo menos en esta parte del globo:

Esa ley establece en su artículo 13 que “el Estado nacional, las provincias, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los municipios tienen la responsabilidad de implementar la ley 26.150, de Educación Sexual Integral, estableciendo políticas activas para la promoción y el fortalecimiento de la salud sexual y reproductiva de toda la población”, teniendo en vista una capacitación a docentes y personal sanitario que tenga como objetivo “brindar atención, contención y seguimiento adecuados a quienes soliciten realizar una interrupción voluntaria del embarazo en los términos de la presente ley”.

Ante este atropello se ha posicionado la Federación de Asociaciones Educativas Religiosas de la Argentina (Faera), que en comunicado expresa que “no sólo nos asiste el derecho constitucionalmente garantizado a la libertad de enseñanza, libertad religiosa y libertad de expresión; nos asiste también un deber ético al que nos convoca el Papa Francisco una y otra vez, y nos impulsa el compromiso con el Evangelio de Jesús que proclamamos en la Escuela Católica Congregacional”.

Apelan también al artículo quinto la ley de Educación Sexual Integral el cual establece que “cada comunidad educativa incluirá en el proceso de elaboración de su proyecto institucional, la adaptación de las propuestas a su realidad sociocultural, en el marco del respeto a su ideario institucional y a las convicciones de sus miembros”.

El aborto agrava el problema

“Sabemos por las religiosas, los sacerdotes, y los psicólogos que acompañan este drama – expresan, que el aborto está muy lejos de solucionar un problema, más bien crea uno nuevo del que difícilmente se vuelve”.

Invita la Federación a que “junto con el magisterio de la Iglesia” no se prive “a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes de la perspectiva evangélica de la vida, ayudando a comprometerse y asumir la vida como viene. Es la finalidad de la escuela católica: proponer una experiencia vivencial del Evangelio de Jesús en el marco de la comunidad educativa”.

“Esperamos de todos el compromiso con un humanismo evangélico que funda nuestros compromisos éticos, y nos brinda un horizonte de sentido al que nos dirigimos. Esta perspectiva es la que debe orientar todas las dimensiones de la escuela, también la Educación sexual integral»”.

Las escuelas católicas acompañarán también “a toda persona humana que se encuentra en el drama de este dilema [del aborto], especialmente si son niñas, adolescentes o jóvenes a los que asistimos en la pastoral educativa de nuestras obras”.

Gaudium Press

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