Carnaval de Lincoln: la fiesta artesanal que vuelve a convertir a la ciudad en capital del color y la música
Cada verano, cuando febrero empieza a marcar el pulso festivo de la provincia de Buenos Aires, la ciudad de Lincoln se transforma. Sus calles se llenan de música, humor, crítica social y un despliegue artesanal único en el país. El Carnaval de Lincoln, uno de los más originales y reconocidos de la Argentina, ya se prepara para una nueva edición que promete renovar la magia sin perder su esencia histórica.

Una tradición con identidad propia
A diferencia de otros carnavales del país, el de Lincoln no se define por las comparsas multitudinarias ni por el brillo industrial, sino por un rasgo distintivo: la cartapesta. Esta técnica artesanal, basada en papel moldeado y pintado a mano, es el alma del carnaval linqueño y la marca registrada que lo distingue desde hace casi un siglo.
La historia del carnaval se remonta a la década de 1920, cuando vecinos y artistas locales comenzaron a crear máscaras y muñecos gigantes para desfilar por las calles. Con el paso del tiempo, estas figuras fueron creciendo en tamaño, complejidad y contenido simbólico, hasta convertirse en verdaderas obras de arte efímero, muchas veces cargadas de ironía política, humor costumbrista y referencias a la actualidad.
La edición 2026: tradición y renovación
La próxima edición del Carnaval de Lincoln, prevista como es habitual para el mes de febrero, volverá a desplegar corsos nocturnos, carrozas monumentales, cabezudos, máscaras sueltas, batucadas, comparsas invitadas y espectáculos musicales en vivo. Durante varias noches, miles de visitantes llegan desde distintos puntos del país para disfrutar de una fiesta que combina creatividad popular y espíritu comunitario.
Uno de los grandes atractivos es que gran parte de las figuras se realizan durante todo el año en talleres barriales y galpones municipales, donde artistas y vecinos trabajan de manera colaborativa. Esa participación colectiva convierte al carnaval en un verdadero proyecto cultural de la ciudad, más allá del evento turístico.
Crítica, humor y actualidad
El Carnaval de Lincoln también se caracteriza por su mirada satírica. Muchas de las carrozas y muñecos representan personajes de la política, el deporte, el espectáculo o situaciones sociales del momento. El humor inteligente y la crítica amable —a veces punzante— son parte del ADN del carnaval, y uno de los motivos por los que el público espera cada edición con expectativa.

Un motor cultural y turístico
Con los años, el carnaval se consolidó como uno de los principales eventos culturales del noroeste bonaerense. Hoteles completos, gastronomía en auge y una intensa agenda de actividades paralelas convierten a Lincoln en un polo turístico durante los días de fiesta. Además, el carnaval cumple un rol clave en la preservación de saberes artesanales, transmitidos de generación en generación.
Mucho más que una fiesta
El Carnaval de Lincoln no es solo un desfile: es identidad, memoria colectiva y creatividad popular. En cada máscara hay horas de trabajo manual; en cada carroza, una historia que dialoga con el presente; y en cada noche de corso, una ciudad que se reconoce a sí misma celebrando.
Con una nueva edición en camino, Lincoln vuelve a invitar a sumergirse en un carnaval distinto, donde el papel cobra vida y la imaginación no tiene límites.

